Escribiría esto en mi blog, en serio, pero no lo mira ni la mitad de
gente, frustrante, I know jajaja
sara Hoy voy a hablar como estudiante de Filología frustrada. Oh sí, frustrada, sobre un tema que surgió ayer en una conversación de madrugada con un amigo: la envidia.
Ya lo dijo mi querido profesor de Alemán, “los españoles para esto de los idiomas sois envidiosos por naturaleza” y, desgraciadamente, es cierto en la mayoría de los casos, sobre todo con el inglés, el resto de los idiomas parece que no molestan tanto. Os invito a fijaros en las caras de la gente cuando alguien habla un inglés a la española: impasibles, o cuando alguien habla un inglés de manera más o menos decente: espina en el corazón y cara verde. En serio, es un mal ejemplo, aquí se da un caso de buena pronunciación entre cada mil habitantes…
Pero alguno hay, son seres humanos normales, pero hablan inglés de una manera que no duele a los oídos. En serio, no hay que odiarlos, merecen vivir tanto como nosotros. Y también sé que si lo intentáramos podríamos hablar de manera decente, como ellos, en el resto de Europa lo hacen, ¿por qué nosotros no?
Sencillo, porque además de envidia, en España hay vergüenza. Aún recuerdo aquel tierno día, yendo por las calles de Benidorm, cuando un chico inglés me paró y balbuceó algo así como “cosa fuego fumar”, sí; quería decir “mechero” pero no sabía. Claramente le entendí, y lo preguntó como un indio americano de peli del Oeste sin ningún tipo de vergüenza, le dije que no, <ironía>¡gracias a Dios eso se dice parecido en todas partes y no tuve que morirme de vergüenza diciéndoselo en inglés!</ironía>
¿Qué envidia, verdad?
En serio, ¿tan difícil es perder este complejo estúpido que se tiene? Porque empieza a cansar que lo que esté bien visto es hablar mal y que se mire como a un flipado al que habla como se tiene que hacer, ya ni siquiera digo “bien”, digo como se tiene que hacer. Espero que llegue pronto el día en el que los españoles dejemos de quedar como subnormales cuando damos las votaciones en Eurovisión, o el día en que nuestro Presidente del Gobierno se digne a aprenderlo, para que no nos dé más excusas como ésta (ver 1:40). Horrible, cochambroso y vergonzoso.
Repetid conmigo “no está bien mirar mal al que lo hace como se tiene que hacer”. Buen sábado






