sara Glez, me parece tristísimo que tengas que recurrir a amenazas para que pongamos imágenes en los posts…
Ahora vamos a la chicha, a la médula espinal del asunto, al tímpano de la cuestión, al meollo del cogollo. (Sí, aún no sé de qué tema voy a hablar, he empezado un post sobre la Navidad, pero me di cuenta de que se estaba convirtiendo en una nueva edición de “El Capital” y tampoco es plan de hacer alegoría a la política en una web de tendencia a las tonterías).
Voy a hablar de los chicles profilácticos (es una página apta para todos los públicos, así que hablaré en clave). Ooooooooooh, ese maravilloso mundo paralelo y multicolor que podréis encontrar junto a las cajas de los supermercados, entre las maquinillas de afeitar desechables y los chicles (sí, realmente confuso). Una vez, cuando era pequeña, me quedé absorta mirando a un paquete de 3 preservativos Durex, era maravilloso, un paquete en el que venían sólo tres chicles, tenían que tener algo especial para valer más de 300 de las antiguas pesetas. Debían de ser 3 chicles para gobernarlos a todos. Sólo una cosa me sacó de mi ensimismamiento, mi padre. Él tenía esas 300 (de las antiguas) pesetas. Tiré de su manga y le dije “quiero un paquete de chicles”. Claramente mi padre dijo que no, todos los padres dicen que no cuando les pedimos chicles del supermercado, no sé por qué… en un quiosco los compran, pero en un supermercado, donde son más baratos, no. Bueno, que me lío. Seguí insistiendo y, cuando ya íbamos a ser los próximos en ser atendidos, mi padre accedió, cogió unos Trident (quiero beneficio económico por esta publicidad) y los metió en la cesta. Le dije que no, que esos chicles era mediocres (sí, ésas palabras salieron de mi boca), que quería el paquete de 3, brillante y cuadrado, los de Durex (no sé por qué pensé que ésos durarían más). Mi padre se rió y me dijo que esos chicles no, que muchos niños habían muerto por comerlos, porque eran sólo para mayores. Que esperaba que de mayor los usara mucho, porque si no, tendría muchos sustos.
Han pasado muchos años hasta que entendí esto. Pero antes de saber para qué servían en realidad, pensé que eran globos; tanto de aire como de agua, sólo que más resistentes porque, a veces, si los lanzabas llenos de agua desde un tercer piso, no se rompían. Un día, una de mis primas intentó probar la flexibilidad de los mismos y casi se metió la cabeza dentro. Le quedó un líquido muy extraño en el pelo…
Lo que intento decir con todo esto es lo siguiente, poned pinchos por fuera de los paquetes, para que no sean atractivos a los niños. Vamos a ver, ¿realmente os interesa, señores de Durex, que unos niños jueguen con vuestros productos? Los profilácticos son inofensivos, pero mi hermana ya ha confundido un bote de uno de vuestros cosos con uno de desodorante, pongamos un límite, ¡por favor!
¡Feliz Navidad!
4 comentarios, tralará
Pinchos en los paquetes de condones.
Si, se me ocurren muy pocas formas en las que esa idea pudiese salir mal.
Vamos a ver, por fuera del paquete, no por dentro. O no sé… poner que si los comes te lleva el hombre del saco, por Dios!
Mi primer comentario en un post! No me lo puedo creer. Doy vida a esto y nadie lo aprecia, hasta la chica provisional triunfa más que yo…
Es que las tetas de la chica provisional han sido intuidas!… Las tuyas no!
Hombres… se intuye más lo que no está al alcance de la vista jajajajajaja
(Tengo pene*)
*NO